Educar para la convivencia y prevenir el bullying

Salvador Martí Colera y José Joaquín Bennasar Solsona,
Exmiembros de la Unidad de Atención e Intervención del Plan PREVI de la Consejería de Cultura, Educación y Deporte de Castellón
29/06/2017

¿Qué ocurre en la Educación para que después de más de 20 años en que Jacques Delors en su Informe a la UNESCO priorizara en la educación: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser, y parezca como si no se hubiera hecho nada ¿Qué ocurre en la Educación para que desde hace aproximadamente los mismos años se hayan creado normas, publicaciones, protocolos,…en todas las autonomías con el fin de afrontar el bullying y mejorar la convivencia de los centros educativos, y parezca que se necesite toda una serie de recursos del exterior como si los centros escolares no lo pudieran tratar?

Podríamos extendernos en nuestras reflexiones pero ese no es nuestro objetivo. Lo que se presenta es un modelo contrastado de trabajo que se ha realizado durante un período de algo más de 10 años con intervención directa en los casos de alteración de la convivencia con especial atención al bullying.

Tres son los documentos oficiales básicos que regulan la convivencia en la Comunidad Valenciana: La Orden de 31 de marzo (DOGV 10-05-2006) por la que se regula el plan de convivencia de los centros docentes; el Decreto 39/2008, de 4 de abril (DOGV de 9-04-2008) sobre la convivencia en los centros docentes no universitarios sostenidos con fondos públicos y sobre los derechos y deberes del alumnado, padres, madres, tutores o tutoras, profesorado y personal de administración y servicios, y la Orden 62/2014, de 28 de julio (DOGV 1-08-2014) por la que se actualiza la normativa que regula la elaboración de los planes de convivencia en los centros educativos de la Comunidad Valenciana y se establecen los protocolos de actuación e intervención ante supuestos de violencia escolar.

1.- Intervenciones ante situaciones que afectan a la convivencia escolar. Ante cualquier situación detectada por el profesorado, alumnado, familias, personal no docente, un ciudadano…, la norma exige que se ponga en conocimiento del tutor, del orientador del centro o del equipo directivo. Una vez recogida la información y valorada su gravedad siempre se ha aconsejado comunicarlo al Registro Central de Incidencias de la Conselleria de Educación con las reservas oportunas respecto a la confidencialidad. Desde allí se remite directamente al Inspector del Centro y al Inspector de la UAI para hacer la intervención. Diariamente a las 8:00 el Inspector y el Psicólogo de la UAI revisan las anotaciones registradas y establecen las líneas de trabajo de acuerdo con el inspector del centro para iniciar la intervención directa con inmediatez. En las intervenciones realizadas siempre se ha contado con las partes implicadas: equipo directivo, orientador, profesorado, familia y alumnos del centro. La UAI ha intervenido cuando lo ha determinado la Dirección Territorial, y siempre ante la gravedad de los hechos o por la solicitud de ayuda y orientación del centro.

2.- Intervenciones ante casos urgentes de posible bullying. En ocasiones los centros, las familias, o el 012, se dirigían directamente a la UAI y en esas circunstancias se comunicaba a la Inspección o a la Dirección Territorial y se intervenía igualmente.  En otras ocasiones era la comunicación a la página web  www.cult.gva.es/orientados o al teléfono 900.100.033 de la Conselleria la que alertaba a la UAI y se procedía a la intervención.

3.- Intervención en otras situaciones. La Orden 62 de 2014 recoge la madurez de la experiencia y clasifica el conjunto de problemas de convivencia que habían aparecido y a los que dedicaba su energía la UAI, aunque no hubiese normativa que los amparara. Así se regulan los procedimientos de  aquellos factores que alteran la convivencia, como el maltrato infantil (Anexo III), la violencia de género (Anexo IV) y las agresiones hacia el profesorado y/o personal de administración y servicios (Anexo V).  La orden pone de manifiesto  la dificultad de abarcar toda la casuística, porque en la UAI se han atendido casos de violencia de padres e hijos, entre progenitores, alguno con resultado de muerte, atención a depresiones, insatisfacciones, o desorientación del profesorado como efecto del burnout, o situaciones de conflicto derivadas de procesos judiciales, que en muchas ocasiones han sido archivadas, conflictos entre asociaciones o grupos de padres, direcciones, claustro  o situaciones de conflicto muy específico entre profesor y alumno. Con toda probabilidad la UAI se ha excedido en las competencias inicialmente asignadas, pero sin duda ha puesto de manifiesto la dificultad de la función docente y la necesidad de un grupo de apoyo al profesorado ante ese cúmulo de circunstancias, que no han resuelto ni la Administración ni los sindicatos.

Destacamos que, durante unos años, tras un acuerdo entre la Consellería de Educación, las universidades y el Colegio Oficial de Psicólogos se presentó un listado de psicólogos clínicos que, tras una breve formación, atendieron a los alumnos con alguna alteración psíquica que afectaba a la convivencia en sus centros. Este Servicio de Atención Psicológica Externa (SAPE) se valoró como muy positivo y se lamentó entre los usuarios la anulación. De hecho, tanto en sus pretensiones iniciales como en la evaluación de los resultados se ha hecho notar que determinados alumnos necesitan tratamientos muy singulares que desde la institución educativa no podemos dar por falta de recursos.

4.- Educar para la convivencia. La UAI es un servicio y la educación ha sido nuestro objetivo prioritario. Para ello la UAI ha asesorado a toda la comunidad educativa colaborando con los centros de formación del profesorado de Cefires, Castellón y Vinaròs. Se han dado cursos sobre diferentes aspectos sobre la convivencia, la disrupción, la indisciplina, el bienestar docente, la organización de la convivencia, el control de impulsos, el bullying, etc. Se ha impartido formación a las familias a través de sus asociaciones de padres CEAPA y CONCAPA, se ha colaborado con la Unidad Técnica de la Policía sobre TIC, y se han impartido charlas en centros de Infantil, Primaria, Secundaria, a alumnos y familias.
Merecen especial mención las jornadas que cada año se han organizado con la colaboración de expertos en temas de convivencia y a las que han asistido en cada ocasión centenares de profesores y orientadores que han participado activamente.

5.-  La UAI valora la colaboración externa. El éxito de nuestra actividad ha tenido mucho que ver en la relación de confianza establecida entre nosotros, la dedicación horaria, el acceso telefónico a cualquier hora del día y las relaciones excelentes con el profesorado y las direcciones de los centros.  Hemos mantenido relaciones fluidas con otros organismos y entidades que nos han facilitado mucho la tarea. Así, hemos contado con la colaboración de la Fiscalía del Menor, Juzgado del Menor, Fiscalía General,  Unidades Técnicas de los Juzgados, equipos especializados de la Guardia Civil, la Policía Nacional, y la Policía Local, Servicios Sociales tanto de la Administración como de Ayuntamientos, Unidades de Salud Mental, de Pediatría, ambulatorios, Asociaciones que tratan el acoso escolar, y toda clase de Asociaciones de padres con niños de diferentes tipologías

6.- ¿Y ahora qué? Desde nuestra experiencia, exponemos nuestras preocupaciones que deberían serlo de la sociedad, Administración, profesores y padres con el propósito de mejorar la educación en general y la convivencia en particular.

Cuando se habla de educación se insiste en la idea de pacto. Esta es una noción que tiene un sentido político que pretendemos completar. Nuestro New Deal pretende poner al alumno en el centro del discurso y argumentar los compromisos y cesiones que sociedad, Administración, profesores y familias deben acometer para resolver los problemas de niños y jóvenes.

Los medios de comunicación se hacen eco de un sentir social que atañe a dos cuestiones aparentemente independientes. Por una parte, el fracaso escolar, de la institución en general y de algunos alumnos en particular, que apunta al currículo, a su metodología y a las condiciones de sometimiento de los alumnos. De otra parte, aparecen las cuestiones relativas a los efectos de la violencia escolar en sus diversas formas, siempre con un toque de alarma, como si la última fechoría fuese la primera noticia de un estado de la cuestión desconocido.
El nuevo enfoque tiene que ver con la necesidad de arbitrar los medios para que cada alumno pueda ser protagonista de su tránsito escolar y pueda reclamar la atención a sus circunstancias: necesidades físicas, intelectuales, afectivas y morales. La previsión y el compromiso de la Administración, profesorado y familias han de estar en sintonía entre ellos y de acuerdo con las necesidades de los alumnos.

Puede que los profesores necesiten mayor dominio de las asignaturas, pero en nuestro recorrido por la UAI no lo hemos percibido como determinante. Sí que es necesario rescatar tiempo del profesorado para el estudio individual de cada sujeto, que afecta tanto a los problemas del currículum como a los aspectos emotivos o relacionales con el resto del grupo. Estudio que permita un diagnóstico, escrito, un plan de actuación, con asignación de tareas y responsabilidades, y una evaluación de los resultados del sujeto en el ámbito propuesto. Este enfoque descubre las carencias de la formación del profesorado, la ineficiencia de la formación autónoma no vinculada a las necesidades del centro y la dificultad inherente a la relación con las familias.

Una institución no puede dejar al azar los resultados de su gestión. Este nuevo enfoque demanda una nueva organización de los centros, una nueva visión de la Dirección y la implantación del rendimiento de cuentas que respondan al qué y por qué se ejercita la autoridad en el centro o en el aula, cómo y por qué se gestiona determinado currículo o la convivencia y cómo se establecen cauces de diálogo con las familias y el entorno.

Otro tanto cabe decir de las familias. Los centros no son sus enemigos y se necesitan ambos. Las relaciones de confianza facilitan mucho la resolución de conflictos. No obstante, la sobreprotección y una ausencia de límites en la educación familiar son un obstáculo para una educación armónica entre familia y colegio.

Hay que hacer notar que la presencia de diferentes profesionales bajo el «paraguas de profesor de….» ha limitado mucho la intervención de éstos a favor de la convivencia, solamente hay que resaltar que, habiendo tantos profesores especialistas, ¿cuántos intervienen o han intervenido en los temas de convivencia? Hay que apostar para que en la educación haya psicólogos educativos que, con su preparación, complementen a profesores y familias para que se dé una buena respuesta tanto a los conflictos como a la prevención de los mismos.

Si los actores principales que están entre los niños y adolescentes no cambian y pasan a vivir con ellos, difícilmente mejorará la convivencia escolar pese a todas las campañas que se puedan hacer.

FUENTE: Educaweb. Julio 2.017
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